8 de mayo de 2011

Rocigalgo 1447m 2º intento y cima

El Corocho de Rocigalgo
Parque Nacional de Cabañeros
(2º Intento y cima)
23 de abril de 2011

DISTANCIA, COTAS DE ALTITUD, DESNIVEL ACUMULADO Y SEÑALIZACIÓN

Longitud: 18km hasta la cumbre, 11 km a la Chorrera Chica y 8 a el Chorro (todos ida y vuelta)
Cota máxima: 1.447m. Cota de salida: 764m.
Altitud acumulada 680m en la cumbre, 340 m en la Chorrera Chica y 130m en el Chorro
Tipo de recorrido: Sendero y sendas señalizados e hitos.

DESCRIPCIÓN:

Tras el fracaso de hace 15 días de subir a esta cima,  el mal tiempo de la pasada semana y el anuncio de un domingo soleado, decidimos quedar para volver a intentar coronar el Corocho del Rocigalgo. En esta ocasión quedamos a las 9:30 horas en mi casa Dani, Sonia, David y Marta y tras tomar un cafelito salimos sobre las 10 de la mañana, esta vez sí, sobrados de comida.

Tras una corta parada para comprar pan comenzamos la ruta a las 11 de la mañana con una ligera brisa que invitaba a llevar algo de abrigo, aunque esto duro más bien poco tiempo.

Al igual que la pasada semana estrenábamos botas, en esta ocasión estrenamos bastones, que por cierto ayudan de lo lindo, sobre todo en las subidas.






Decir que a David, le dejé algo de calzado en casa porque las botas que llevaba no parecían apropiadas, pero está claro que la decisión no fue la correcta y si no que se lo pregunte a él.



El Lorenzo ya va apretando de lo lindo y la ropa va sobrando
.
La llegada al chorro se hizo de lujo, allí, las fotos de rigor, algo de picoteo de desayuno y un "pinchito pal cuerpo"




Continuamos hacia la Chorrera chica.






Llegamos a la zona de las cornisas. Sitio chulo, chulo, chulo.












Después de las cornisas llegamos al Chorro. Esta vez sí que nos acercamos a verlo y si el primero se sale, este no es para menos.



Continuamos la caminata. Al fondo, el collado del Chorro.






En una de las paradas, me comenta Dani que Marta quiere subir al Naranjo de Bulnes, que la encantaría. Pues bienvenida sea y a ver si me ayuda a convencer este año a Dani, que se me resiste el jodio.






Llegados al punto donde lo dejamos la última vez, es notable el cambio de paisaje y nos adentramos en un bosque de Robles. En un momento dado veo a lo lejos, algo que viene corriendo hacia nosotros. Eran tres venados que bajaban de una ladera. Al grito de ¡Mirar, mirar! todos se volvieron. Sencillamente alucinante. Pasaron como a unos 10 metros de Dani, que iba el primero. Bajaron de una ladera para subir por la otra y perderse entre los robles del fondo.



Al salir del robledal, nos encontramos con este llano donde hacemos un alto a la sombra de este árbol y reponemos fuerzas para afrontar la cuesta que nos queda y desde donde se ve el monolito de piedras que según nos explicaron el otro día, parece la cima pero no lo es.


Al fondo, se ve lo que para mi es lo más duro del camino, el ultimo repecho que pinta que se las trae. Mucho cansancio acumulado, fuerte pendiente y con piedras sueltas.


Y por fin, vamos llegando a la altura de la cima, primero David y un servidor, seguidos por Sonia y finalmente Marta y Dani.



Llegados a este punto, lo mejor es ver en un video como hemos llegado hasta aquí.




Aquí nos entraron dudas de cual sería el punto más alto y donde estaría el vértice geodésico, si en la cima de las formaciones rocosas que se ven al fondo en la foto de abajo o cerca del monolito de piedras que se ve en la foto de arriba.

El David, con claros síntomas de estar hasta los huevos, se encargo de dejárnoslo bien clarito:

-¡El punto más alto es este y punto! -Estaba claro que no estaba dispuesto a ir hasta la siguiente cima, así que buscamos por el montón de piedras y al final tenía razón. Al acercarnos a una estación meteorológica vimos el vértice geodésico.




Tal y como habíamos acordado al salir, la comida no sería hasta llegar arriba y encima de unas piedras nos pusimos hasta el culo de comer, y a todo lujo, con filetitos de pollo empanados, queso, huevos cocidos... El habitual jamón York y el queso en lonchas se quedó para otro día.

También comprobamos que el Loren ha hecho de las suyas y los más atrevidos se han quemado. A Marta le presto una camiseta para que se cubra los hombros, pero vamos, que ya de poco le sirve.




Tras la comida, y cuando otro grupo dejó libre el vértice, nos tocó la sesión fotográfica de la coronación.







Y a seguir con el descenso, que queda cacho y es lo peor para las rodillas, sobre todo la primera cuesta abajo tan pronunciada.



Bajada la puta cuesta, que carga las rodillas que da gusto, el camino ya es más llevadero, sobre todo si no estás jodido con los pies. Prácticamente lo hicimos sin descanso salvo para ayudar a Marta con sus botas, beber agua o refrescarnos un poco en algún arroyo. El sol atizaba de lo lindo y Sonia y Marta ya iban cogiendo un tono acangrejado como el de los "esquiusmis".







Madre mía, como iba el David. Se estaría acordando del que le dejó las zapas en todo momento. Bueno de ese o de su madre.




A Marta le hicimos un pequeño corte en la parte de atrás de las botas, para aliviarle las rozaduras de los tobillos, pero no la ayudo mucho. Finalmente se calzo unas zapatillas del Dani, es decir, 7 números más. Ni que decir tiene que las rozaduras desaparecieron y bajó como una reina hasta el coche. No como otro, que por más que se lo decíamos no entraba en razón el muy cabezota.



Y por fin, a las 19:00 horas llegamos al coche "con dos amigos menos". Dejamos a nuestras espaldas 8 horas de ruta. 

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